Después del primer mes de haber instalado las cartelas de refuerzo en las uniones angulares del pórtico reticular de nuestra cubierta industrial, los resultados son claros. Antes del refuerzo, durante las ráfagas de viento de la temporada ciclónica, se sentían vibraciones notables en la estructura. Ahora, con las cartelas soldadas bajo arco sumergido, la estabilidad tridimensional ha mejorado de forma evidente. No solo se disipan los esfuerzos de torsión, sino que la simulación por elementos finitos que realizaron antes de la instalación coincidió con el comportamiento real. Es un alivio saber que el análisis no se quedó en el papel. La única observación es que el proceso de soldadura requirió coordinar los tiempos de producción, pero valió la pena.